10 verdades sobre el anime

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10 verdades sobre el anime

Las animaciones japonesas o también conocidas simplemente como anime, poco a poco se ha ganado un lugar privilegiado en el mundo de la cultura pop, llegando incluso a competir con las series animadas occidentales.

Aunque la popularidad del anime es muy alta entre muchos de los sectores de la población en la actualidad, debido a su naturaleza de “nicho” y al venir de una cultura distinta, todavía hay bastantes ideas y suposiciones errónea en la creencia colectiva.

Para borrar algunos estigmas y percepciones incorrectas, en este artículo te traemos una lista de 10 verdades y datos curiosos del anime. 

1 Es más viejo de lo que te imaginas

La gran popularidad del anime en occidente se empezó a dar a finales de la década de 1980 e inicios de los 90s, gracias a series  de la talla de Dragon Ball y películas como Akira. Sin embargo, el anime desde mucho antes ya tenía una gran tradición y arraigo en Japón.

Las primeras animaciones japonesas se remontan a las primeras décadas del siglo XX. En esos tiempos salieron a la luz trabajos como Imokawa Mukuzo Genkanban no Maki (1917, actualmente perdida) y Saru Kani Gassen (1918, actualmente perdida), que más tarde sirvieron como empuje para que muchos artistas experimentaran con esta nueva forma de hacer arte.

Para los años 60s, gracias a la gran influencia de las series estadounidenses, es cuando se empiezan a hacer animaciones comerciales importantes como Kimba, el león blanco y Meteoro. Desde entonces, la industria del anime ha crecido exponencialmente sin detenerse.

2 No son únicamente para niños

Aunque es cierto que gran parte de la industria de las animaciones está enfocada para el público infantil (para no decir “la mayoría”), es común pensar que todas las caricaturas van dirigidas para los niños. En el caso del anime no es la excepción.

Por su naturaleza colorida y llena de historias con mucha fantasía, se refuerza todavía más la idea de que los animes están enfocados únicamente para niños, pero la realidad es que muchas veces estos programas ni siquiera los deberían de ver personas menores de edad.

3 Tampoco es solo para adultos

Siguiendo la misma línea del punto anterior pero en el caso contrario, tampoco todos los animes son únicamente para adultos.

Gracias al internet, cada vez es más común encontrar animes dirigidos para un público maduro. Por esa razón, hay esa percepción de que los animes son para adultos.

Sin embargo, dejando de lado algunos subgéneros en específico, hay producciones para cada tipo de edades, incluso animes de gran popularidad como lo son Pokémon y Dragon Ball, están hechos para que cualquier persona los vea.

4 No es tan barato de hacer como parece

Una tónica curiosa en los animes es que las series normalmente utilizan técnicas muy marcadas de reciclaje de fotogramas (imágenes estáticas, usos de aperturas y cierres largos, etc.), por eso algunos aseguran que son “fáciles y baratos” de producir. Pero ¿Qué tan cierto es esto?

Si bien, hay trabajos de muy bajo presupuesto que suelen terminarse en unos pocos días, hay otros que cuentan con presupuestos muy altos como fue el caso Steamboy.

Aun así, muchas de las producciones que todavía se animan en Japón son más costosas en horas hombre a las que se hacen en Corea del Sur o en la India. Así que no, no son tan baratas.

5 Los fanáticos del anime no son perdedores y raros (o bueno, no todos)

En cualquier fandom hay detractores y en el caso del anime es igual.

Como viene sucediendo con otras aficiones similares como los cómics, las películas de Star Wars, Star Trek, etc. el anime está muy relacionado con la cultura “nerd”, o como también se les conoce peyorativamente hablando: “perdedores”. Sin embargo, hay bastantes personas que son fanáticas que no necesariamente van a convenciones regularmente o se visten de sus personajes favoritos.

Gente que difícilmente entra en el estereotipo estigmatizado del fandom como lo son el actor Keanu Reeves y el cantante Robbie Williams, en realidad son verdaderos fanáticos del anime. Así que esto nos demuestra que a cualquier clase de persona les puede gustar.

6 No es tan distinto a las animaciones occidentales

Una comparación que seguramente ha causado muchas peleas los últimos años es: “anime vs dibujos animados occidentales”.

A pesar de que sí hay diferencias claras en el estilo del dibujo y las tramas, en términos generales no son tan diferentes. Por ejemplo, comparten los formatos televisivos, la duración, desarrollo de secuencias, técnicas de animación, etc.

Por cierto, los primeros animes comerciales estaban dirigidos principalmente para el público occidental.

7 Solo es para personas con un intelecto superior

Muchos de los fanáticos más empedernidos del animé justifican su afición con argumentos del tipo: “No lo entiendes porque está hecho para gente inteligente…”. ¿Pero que tan cierto es esto?

La respuesta es simple y obvia: no. Si bien, hay animes de mucha calidad e historias complejas que no todos entenderá, hay muchos otros tantos de una calidad media y fáciles de digerir.

8 Hay bastantes géneros y tipos

El tipo de anime que normalmente aparece en la televisión y Netflix, es en realidad una pequeña muestra de la gran cantidad de géneros, subgéneros y estilos que hay.

Debido a que es tentador intentar agrupar todo, es un error muy común considerar al anime como un género en sí. En otras palabras, no todo es acción desmesurada, colores brillantes e historias de ciencia ficción.

Literalmente hay nichos de anime todo tipo; desde aquellos que ilustran algún manga conocido o un videojuego de moda, hasta verdaderas rarezas como los que se inspiran en pasajes de la biblia.

9 No causan convulsiones

Desde finales de los años 90s, ha corrido el rumor de que los animes llegaron a causar convulsiones a niños en Japón, inclusive Los Simpson lo satirizaron en uno de sus capítulos. Y ¿Qué tan cierto es?

Es verdad que las luces que parpadean rápidamente pueden causar síntomas como mareos, cefalea y en casos más extremos convulsiones, sin embargo, no hay casos registrados y legítimamente demostrados de que una caricatura causara ataques epilépticos.

Lo que sí existió fue una reacción de fotosensibilidad entre varios niños japoneses a uno de los episodios de Pokémon en 1997, pero no se registraron ataques epilépticos ni anda por el estilo.

10 Su definición

En términos globales, la definición de anime hace referencia a la palabra “animación”. Es decir, en teoría se le puede considerar a cualquier tipo de animación japonesa como anime, algo similar a lo que nosotros consideramos como “caricaturas” o “dibujos animados”. Sin embargo, fuera de Japón y en los círculos más específicos, hay muchas discusiones sobre el tipo de contenido y el formato que debería de tener una producción para darle ese calificativo.

Otra disyuntiva que ha ido creciendo es que: si el anime tiene su denominación de origen o cualquier otro país puede crear su propio anime. Ya que hay producciones de otros lados del mundo que están inspiradas en su estética, por ejemplo, uno de los casos más conocidos: Avatar: The Last Airbender.

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