¿Que necesita México para convertirse en un país de ‘primer mundo’?

A unos días de la victoria del multimillonario Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estado Unidos, no hay duda que en México se vive un ambiente lleno de incertidumbre y emociones distintas.

Como bien saben, a causa de las promesas de campaña xenófobas de Trump, algunos ven un futuro caótico y sin esperanzas para México. Sin embargo otros lo ven como una oportunidad única de que el país deje de depender tanto del ‘vecino del norte’.

Pero en la situación hipotética de desapegarse de Estados Unidos ¿Qué necesitaría México para dejar de ser un país “en vías de desarrollo” para convertirse en uno “desarrollado”?

Antes de responder la pregunta, es importante saber los requisitos para ser un país de ‘primer mundo’ (o por lo menos para considerarse así).

Criterios para diferenciar un país desarrollado de uno subdesarrollado o en vía de desarrollo

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La clasificación de los países por su nivel de riqueza y desarrollo siempre ha existido. Desde los inicios de la humanidad misma, se puede ver como algunos imperios destacaban sobre otros, pero en estos casos se medía la supremacía con el poderío militar y la extensión del territorio.

Luego, ya en la época feudal, otros criterios como la riqueza y la educación tomaron más importancia, pero no fue hasta la revolución industrial que se hizo más obvia la diferencia.

Ya en el siglo XX, nace la clasificación de “Primer mundo”, “Segundo mundo” y “Tercer Mundo”. Originalmente las naciones de primer mundo eran aquellas potencias capitalistas de occidente; las de segundo mundo las potencias comunistas y el tercer mundo el resto de los países que no entraban en las dos categorías anteriores.

Hoy en día, el criterio para decir si “un país es desarrollado o subdesarrollado”, se mide por el índice de desarrollo humano y la distribución de la riqueza. Es decir: un país desarrollado cuenta con educación, salud y un ingreso adecuado para la mayor cantidad de la población; mientras tanto, uno subdesarrollado puede que tenga lo mismo que uno desarrollado (salud, educación, riqueza, etc.) pero solo en una pequeña parte de la población.

¿Qué necesita un país subdesarrollado para convertirse en uno desarrollado?

Diferencia de riqueza en México
Así es México

¿Qué necesitaría México para ser algún día un país desarrollado o de “primer mundo”? Esta pregunta se empezó a hacer a finales de los 70’s luego de una de las mayores crisis que vivió el país.

Para poner en contexto, luego de la Revolución Mexicana el país tuvo un crecimiento económico sin precedentes, en parte gracias a la Primera y la Segunda Guerra Mundial. En estos años México como nación logró alfabetizar a la mayor parte de la población e invirtió mucho dinero en infraestructura (similar al Brasil de hace un par de años). Sin embargo esa “luz” de esperanza se terminó esfumando en la década de los 70’s.

Desde entonces parece que el país va sin rumbo fijo pero todavía hay muchas personas que desean un México mejor.

¿Cuál es el camino correcto? Al final del día ese camino no existe ya que hay muchas variables cualitativas que hay que tener en cuenta, pero hay algunos pasos que han usado todos los países que lograron entrar a esa élite global.

Entonces ¿Cuáles son?

1Satisfacer las necesidades básicas

Como se mencionó en párrafos anteriores, para que un país logre su estatus de desarrollado, debe de tener una calidad de vida excelente para su gente. Además de ser un requisito fundamental para la clasificación, también es una parte necesaria para aumentar la riqueza.

Este principio se puede ver bien reflejado con la famosa “Pirámide de Maslow”, donde se explica que: para conseguir la motivación necesaria hacia un desarrollo personal total, se deben satisfacer primero las necesidades básicas de los individuos (alimentos, salud, educación, vivienda, etc).

Caso real

Un ejemplo de este principio es el caso de Singapur. Esta nación del sudeste asiático pasó de ser un pueblo pesquero de Malasia con altos grados de analfabetismo, a ser una de las potencias mundiales. Todo esto en menos de un siglo.

Según algunos sociólogos y economistas que han estudiado el caso, la clave de este sorprendente cambio fue la gran inversión en educación y en salud que hizo el gobierno –además claro– de utilizar su ubicación estratégica para el comercio que le permitió a Singapur crecer tanto y tan rápido.

2El gobierno debería invertir entre el 2% al 2.5% del PIB en desarrollo científico y tecnológico

En el mundo globalizado en el que vivimos, los principales activos de los países desarrollados ya no son la mano de obra o las materias primas como sucedía en la Revolución Industrial, sino que ahora son los productos industrializados de alto valor los que les dan riqueza a las naciones.

Es decir, tecnología de punta, medicinas y maquinaria para la producción.

Para crear productos de alto valor, es necesaria una buena inversión en investigación y desarrollo. Por eso los gobiernos deben invertir una buena parte del PIB en áreas relacionadas con la ciencia.

Por ejemplo. Países europeos que dependen mucho de las empresas tecnológicas y farmacéuticas como los son Alemania y Suiza, invierten más del 10% en educación y entre el 2% al 3%  de su PIB solo en ciencia.

Casos reales

Para dar una idea de la importancia de la tecnología para la economía de un país, está Japón y Corea del Sur.

Japón en los primeros años de la posguerra estaba destruido y repleto de problemas económicos. Sin embargo gracias a una metodología de eficiencia en su industria y al desarrollo de transistores a buen precio, en solo 20 años el país se convirtió en líder mundial en tecnología, además de ser la 2da economía a nivel mundial (título que perdió con China a inicios del milenio).

El caso de Corea del Sur es parecido al de Japón. La península ha estado en guerra desde hace más de 50 años pero eso no ha detenido a los surcoreanos para convertirse en líderes en productos de consumo masivo a nivel global. Paradójicamente algunas de las grandes empresas tecnológicas coreanas, originalmente no se dedicaban a la tecnología. Por ejemplo, Samsung en un inicio era una compañía dedicada a la pesca y al comercio de alimentos.

3Dar un valor agregado a lo que ya se produce

En el punto anterior se mencionó que la tecnología y la ciencia juegan un papel importante para el crecimiento económico del país, pero hay muchos huecos que deben taparse de otra forma. Para eso está la producción tradicional, el comercio y los servicios.

A causa de la reducción de los precios de la manufactura en China y la India, es prácticamente imposible competir con ellos por volumen, pero sí por calidad.

Caso real

Suiza es un pequeño país europeo que no tiene recursos naturales ni tampoco salarios tan bajos para competir con los países asiáticos, pero sí tiene una industria muy fuerte de productos de alta calidad. Por ejemplo, la industria farmacéutica y de tecnología industrial.

Los suizos tienen un dicho que describe a la perfección su enfoque.

“No tenemos tierras para cultivar cacao, pero sí hacemos el mejor chocolate del mundo”

La conclusión es: aunque no tengas los recursos suficientes para competir en cantidad, puedes crear algo único y que todos quieran comprar aunque sea más caro.

4Incentivar la innovación y el emprendimiento

Vivimos en la era de Internet donde cada vez hay más multimillonarios menores de 30 años. Ahora puedes trabajar desde casa sin la necesidad de tener un horario fijo, y además con un poco de suerte, tu emprendimiento se puede volver una empresa grande algún día.

Antes, la única forma de tener una empresa rentable era con un enorme capital inicial e influencias, es decir, pocos lo lograban. Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías, cualquier persona con una gran idea puede generar riqueza, incluso sin mucho dinero de inversión.

Caso real

Desde los años 50’s, el área de Silicon Valley en San Fransico, California, es sinónimo de éxito. ¿Por qué? En solo unos cuantos kilómetros cuadrados están el 90% de las compañías de mayores crecimientos del mundo, como lo son Apple, Ebay y Google.

Otra gran casualidad que tienen las empresas de  Silicon Valley es que todas crecieron desde cero. O sea, solo necesitaron una buena idea, trabajo duro y perseverancia.  

5Esperar, esperar y esperar

Uno de los mayores problemas de los gobiernos de América Latina es que venden “ideas utópicas” a muy corto plazo a los ciudadanos; todo con el objetivo de conseguir más votos.

Pero la realidad es que para crecer como país se necesitan décadas de políticas que incentiven y mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, sin importar las circunstancias.

En pocas palabras, si iniciamos hoy el camino para convertirnos en un país desarrollado, probablemente nuestros nietos vean esa nación que tanto queremos. Es triste pero así funcionan las cosas.

Casos reales

Una gran parte del éxito de Japón y Corea del Sur (como se mencionó antes), es que todo lo hacen a largo plazo. Por eso muchas de sus grandes corporaciones como lo son Mitsubishi, Seiko, Nintendo, Panasonic y Samsung tienen más de 90 años desde que se fundaron, y es apenas ahora que se ven los frutos de ese trabajo.

6La actitud es importante, pero no lo es todo

A menudo se dice que con la actitud adecuada, un país puede lograr grandes cosas.  Aunque es cierto que la mentalidad colectiva de la sociedad es un muy importante para superar las adversidades, en realidad no es el único factor para que una nación crezca y genere riqueza.

Según explica el economista Paul Krugman

“A diferencia de lo que dicta el sentido común, es en los países los países en vías de desarrollo y en los más pobres donde la gente trabaja más. Por ejemplo, en los países del norte de Europa la jornada laboral promedio es menor a 40 horas a la semana y tienen casi un mes de vacaciones al año. Al contrario de la India o México donde se trabajan 50 horas a la semana y únicamente hay un par de días de descanso al año. […] El trabajo duro y la actitud positiva no son sinónimo de riqueza”.

Caso real                                                                            

Únicamente en el siglo XX, Alemania ha tenido más problemas que cualquier otra nación del mundo. Es decir, destruyeron el país dos veces, los bloquearon económicamente, los dividieron, los humillaron, pero siguen manteniendo su estatus de potencia a pesar de todos los problemas.

¿Cómo lo hacen? La respuesta que muchos dan es que los alemanes son fríos y disciplinados ante todo. Aunque en parte es cierto, la realidad de su éxito está en una buena planificación a mediano plazo, invertir en tecnología y crear cosas que nadie en el mundo hace.

En otras palabras: la lista completa de este artículo.

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